Que la incontinencia no la encierre

La incontinencia urinaria es una de las manifestaciones de disfunción del piso pélvico. La Incontinencia urinaria de esfuerzo es el tipo de incontinencia más frecuente de las mujeres. Es la pérdida involuntaria de orina al toser, estornudar o al hacer algún esfuerzo físico como en las actividades deportivas o con un cambio súbito de posición. Afecta entre el 4% y el 14% de las mujeres jóvenes y del 12% a 35% de las mujeres mayores.

Causas

La causa de la incontinencia urinaria de esfuerzo en la mujer aún no se conoce completamente, a pesar de que se conocen factores de riesgo como son el embarazo, el parto, la menopausia, obesidad, edad avanzada y deterioro cognitivo. Algunos estudios proponen que las causas de la incontinencia urinaria de esfuerzo son la relajación anatómica que soporta el tejido periuretral y la incompetencia del esfínter uretral. El daño de la neuromusculatura del piso pélvico durante el parto vaginal puede llevar a pérdida de la fuerza y la función nerviosa, resultando tanto en Incontinencia urinaria de esfuerzo, como en defectos de soporte del piso pélvico.

La disfunción del piso pélvico también puede llevar a prolapsos de órganos internos como por ejemplo el útero. El prolapso de órganos pélvicos y la incontinencia urinaria de esfuerzo coexisten en un 15% a 80% en las mujeres con disfunción del piso pélvico. Estas condiciones pueden variar desde no presentar síntomas hasta formas más severas. Investigadores sugieren que los ligamentos de mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo tienen disminución de colágeno o una alteración en su composición. Estas mujeres tienen alterado el metabolismo del tejido conectivo, llevando a una disminución en la producción del colágeno, lo que puede resultar en un soporte insuficiente del tracto urogenital.

Consultar

A pesar de la alta frecuencia de incontinencia urinaria de esfuerzo en las mujeres y de la pobre calidad de vida y las vergüenzas que pasan, muchas mujeres no buscan apoyo profesional. Las causas para no consultar son: vergüenza, falta de información y miedo a que el tratamiento requiera intervención quirúrgica. En algunos reportes de diferentes estudios se muestra que si tratamientos menos invasivos estuvieran disponibles, más mujeres estarían dispuestas a buscar tratamiento sin miedo a la cirugía, así que los investigadores están en la búsqueda de manejos menos invasivos, seguros, eficaces y con periodos de recuperación más cortos.

Tratamientos

Existen varios posibles tratamientos no-quirúrgicos y quirúrgicos para la incontinencia urinaria de esfuerzo. Inicialmente el manejo debe incluir terapias no quirúrgicas, cambios de estilo de vida y cambios de comportamiento y ejercicios del piso pélvico. También puede usarse estimulación eléctrica, uso de pesarios y en algunos casos la terapia farmacológica también puede reducir la incontinencia de esfuerzo. Estos tratamientos reducen las pérdidas de orina, pero su efectividad generalmente se reduce después de uno o dos años. Por eso la mejor alternativa en esto momento para tratar la incontinencia de esfuerzo, es la terapia láser, un tratamiento rápido, sin dolor y sobre todo muy efectivo.

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